Recuerda: Puedes sentirlo si pones tu mano sobre tu pecho.
No le pertenece a nadie; sólo es nuestro pulso, tuyo y mío.
No le pertenece a nadie; sólo es nuestro pulso, tuyo y mío.
Eso es lo que nos da la verdad; es lo que prueba que somos el mundo en sí.
Sigue tus instintos, la respuesta está ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario